Por qué mi cuerpo emana mucho calor

El calor excesivo en el cuerpo es síntoma de que alguna cosa no funciona adecuadamente, sobre todo en los más pequeños y las personas mayores, para las que este hecho puede suponer un riesgo para la salud. El calor se relaciona habitualmente con el grado de humedad. Cuando esta es muy elevada el cuerpo percibe una mayor sensación térmica. Es habitual sentirse más acalorado en las áreas que tienen unas condiciones ambientales más cálidas pero, si esto te ha sucedido, es normal que te llegues a preguntar «¿por qué mi cuerpo emana mucho calor?» ¿Cuáles son las consecuencias de que el organismo aumente su sensación térmica? En unCOMO resolvemos estas y otras preguntas acerca del calor excesivo. ¡Presta atención!

Por qué tengo mucho calor corporal – causas

El cuerpo puede variar su temperatura corporal dependiendo de las condiciones climáticas a las que se vea sometido. La humedad es una de los principales motivos que provoca que la sensación térmica de nuestro cuerpo aumente y, por ende, que se emane más calor. Es decir, cuando hay mucha humedad en el ambiente se percibe una sensación térmica mayor que cuando la humedad disminuye.

Las personas que viven en climas muy húmedos, sobre todo en zonas costeras que superan los 35ºC, son más propensas a tener una mayor sensación de calor, sobre todo con temperaturas que rozan los 40ªC. Pero, ¿por qué el cuerpo emana mucho calor? Con la sensación de humedad y el calor extremo, el organismo produce una pérdida mayor de agua y minerales, es decir, se produce una deshidratación corporal. Esta suele manifestarse mediante la subida de la temperatura corporal o físicamente a través de la sensación de fatiga, agotamiento o calambres.

Por esto, el exceso de calor puede suponer un riesgo para la salud de las personas más mayores, dado que su estado es más débil. Además, también existen otros grupos que pueden verse más afectados por el exceso de calor, como los niños pequeños, las mujeres en la etapa de la menopausia, las personas que sufren de obesidad, las personas que padecen enfermedades de corazón o respiratorias, aquellos que trabajan expuestos al sol o aquellas personas que realizan ejercicio al aire libre durante horas de calor. Recuerda que la hidratación es básica para soportar el calor excesivo y evitar que tu cuerpo emane mucho calor.

Para disminuir el exceso de calor en el cuerpo, nuestro organismo cuenta con mecanismos que le ayudan a ello. El sudor es uno de ellos, dado que ayuda a disipar y regular la temperatura corporal. No obstante, el organismo a veces no es capaz de eliminar todo el exceso de calor que hay en sí, lo cual puede alterar el cuerpo. Estos casos se conocen como golpe de calor o insolación, es decir, la exposición sin protección a altas temperaturas o al sol durante un periodo de tiempo. Estas dos alteraciones corporales son de las más graves y suelen tener algunas consecuencias para el organismo.

Consecuencias del exceso de calor

Si el cuerpo emana mucho calor puede ser una consecuencia directa de sufrir el calor excesivo de un clima determinado. Este exceso o sobreexposición puede provocar que el calor se deposite en el cuerpo a altas temperaturas, lo que se traduce en fatales consecuencias para el organismo. Algunos de los trastornos más habituales provocados por el exceso de calor son:

  • Golpe de calor: también conocido como insolación, es la consecuencia del exceso de calor corporal más grave, que se sitúa por encima de los 39,4 y los 41ºC durante 10 o 15 minutos. Esta situación puede producir daños muy graves al organismo y en situaciones extremas, incluso la muerte.
  • Agotamiento por calor: el cuerpo deposita calor, lo cual puede producir la pérdida de agua y sales minerales, produciendo un agotamiento o cansancio profundo.
  • Síncope: cuando te ves sometido a altas temperaturas y el cuerpo recoge todo ese calor pueden producirse desfallecimientos a causa de la mala irrigación de los tejidos cerebrales. Los síncopes son comunes en personas mayores y su riesgo es elevado dado que pueden producir otras lesiones al golpearse al caer. Para evitarlos hay que beber grandes cantidades de líquidos e ir cambiando de posición, además de realizar paseos ligeros y activar el cuerpo moderadamente.
  • Quemaduras solares: producidas por la larga exposición solar, se manifiestan con piel enrojecida y ardiente, así como con la aparición de ampollas e incluso fiebre.
  • Sarpullido: el calor excesivo puede provocar la aparición de sarpullidos, un tipo de dermatitis que se traduce en granitos en el pecho, cuello o articulaciones. Esta es una consecuencia directa del sudor excesivo que produce tu cuerpo cuando emana calor.
  • Calambres: los calambres en piernas y brazos son consecuencia de la pérdida de sales minerales que produce el sudor excesivo cuando tu cuerpo se somete a altas temperaturas.

Temperatura corporal y regulación

El cuerpo humano se encuentra a una temperatura normal de 36,5 o 37ºC aproximadamente, dado que oscila fácilmente alrededor de esta temperatura, hecho que es completamente normal. Generalmente, la temperatura sigue un ritmo circadiano, es decir, es más baja a primera hora de la mañana y alcanza su nivel máximo entre las 4 y las 6 de la tarde. Además, debes saber que el nivel de la temperatura normal también puede variar según la época del año, como consecuencia de la adaptación del organismo a distintos climas, así como variar de una persona a otra.

Pero, ¿cómo se regula la temperatura corporal? Se le llama termorregulador al área neuronal situada en el hipotálamo anterior, la cual se encarga de regular y equilibrar los procesos tanto de producción como de disipación del calor corporal y lo hace mediante dos técnicas distintas:

  • Aumenta o reduce la producción del calor del organismo mediante reacciones metabólicas y la actividad muscular.
  • Pone en marcha, o no, mecanismos de conservación y/o disipación del calor. Es decir, cuando la temperatura corporal es elevada, aumenta la frecuencia respiratoria y dilata los vasos sanguíneos para poder perder más calor durante la respiración y se activa la sudoración.

Asimismo, el centro termorregulador del hipotálamo se encarga de enviar señales al cerebro para que el organismo pueda establecer conductas que le ayuden a evitar el aumento excesivo de la temperatura corporal y, de este modo, evitar emanar mucho calor. La aclimatación del cuerpo a diversas temperaturas climáticas puede tardar hasta una semana, tiempo en el que se genera una mayor cantidad de sudor que ayudará a nuestro sistema circulatorio a adaptarse al aumento de las temperaturas.

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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